Ufff, difícil! Pero lo intentaré. Bueno, resulta que (en nombre de la crisis) mi empresa ha decidido prescindir de mis servicios. Sí, sí, la crisis es tan grave que obliga a la empresa a prescindir de una persona y, por ser el último en llegar, me ha tocado a mi! Por lo visto no tiene nada que ver la dudosa gestión de la empresa, los últimos 30.000 € derrochados en reformas innecesarias en las nuevas oficinas, por supuesto, tampoco el desvío de fondos de la empresa para la financiación de otros "caprichos-negocios". No, eso no debe tener nada qiue ver con la mala economía de la empresa. Por supuesto que no. Manda huevos!
Lo más gracioso de todo es la cara de pena que te ponen cuando intentan convencerte de lo difícil que ha sido tomar la decisión, lo contento que estaban contigo y que esperan contar contigo cuando todo ésto haya pasado. Hay que tener cinismo.
No puedo acabar este post sin hacerme unas preguntas ¿cuántos puestos de trabajo se han perdido en el nombre de la crisis? ¿cuántas reducciones y congelaciones salariales se han justificado en el nombre de la crisis? ¿cuántos trabajadores ven sus puestos de trabajo amenazados en el nombre de la crisis? Y realmente (y sin dudar de la existencia de la crisis) ¿cuántas de estas situaciones se hubieran evitado, si estos empresarios (que han encontrado un filón inagotable en la inestabilidad económica) hubieran optado por reducir gastos innecesarios, apretarse el cinturón o, simplemente, se hubieran conformado con menores beneficios hasta que vuelva la bonanza económica? Probablemente, si hubiera sido así, hoy yo no estaría desempleado.

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